El pequeño protagonista del anuncio de caldo Gallina Blanca ha agredido ésta mañana a su padre en su domicilio del barrio de Gamonal, en Burgos. Sin llegar al año de vida, el joven burgalés ha logrado empujar a su padre de 39 años por las escaleras del portal y le ha causado numerosas lesiones. La victima del se encuentra con varias fracturas en las costillas y en el coxis. El joven, ya en el hospital, ha sido detenido en su mismo domicilio al borde de una sobredosis.
"No paran de gritar, discutir, y cantar la canción de Jesulín"
Según una vecina,, el niño estaba continuamente cantando una versión de éxito de Jesulín de Ubrique. Amenazó a su padre pidiéndole dinero a gritos. "El padre dijo que ya le había dado 60 euros ayer, y que no le iba a dar más". Después de la agresión el joven ha salido del portal en dirección al callejón" Según fuentes de la policía se puede tratar de un caso de adicción a la Gallina Blanca, sustancia que está provocando multitud de delitos en el entorno familiar en las últimas semanas.
La madre encontró a su marido en el rellano, y fue quien avisó a las autoridades y a los servicios médicos. Ha relatado cómo encontró a su hijo "encerrado en el baño", escuchando "Toa, Toa" y cantando "como un poseso". "Hasta que no vino la policía y tiró la puerta abajo no pude sacarlo. Ya estaba dormido. El baño parecía un fumadero de crack. Estaba lleno de tetrabricks, cucharas y un mechero".
"Con fideos está buena"
El niño se encuentra ingresado en el Hospital General Yagüe con pronóstico reservado. La madre advierte de la rapidez con la que la sustancia se adueñó de su hijo. "Era estar una tarde sin probar una cucharada y se ponía a cantar como loco y a soltar espuma por la boca. Hasta que no se hacía una sopa no paraba". El niño será ingresado en una clínica de desintoxicación de la provincia, donde recibirá una terapia de choque para superar su adicción.
El niño se encuentra ingresado en el Hospital General Yagüe con pronóstico reservado. La madre advierte de la rapidez con la que la sustancia se adueñó de su hijo. "Era estar una tarde sin probar una cucharada y se ponía a cantar como loco y a soltar espuma por la boca. Hasta que no se hacía una sopa no paraba". El niño será ingresado en una clínica de desintoxicación de la provincia, donde recibirá una terapia de choque para superar su adicción.
yo por eso consumo Knorr
ResponderEliminarLa culpa la tiene la educación, no nuestro producto. No nos metais en problemas que no son de la empresa líder en envasar polvos en paquetitos
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